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Bodega Flors: esencia mediterránea

En la comarca vitivinícola de Les Useres-Vilafamés (Castellón) se encuentra la Bodega Flors, un negocio familiar de más de cinco generaciones regentado por Vicente Flors. Hay que desviarse de la autovía del mediterráneo y adentrarse en un enmarañado de carreteras secundarias para llegar hasta la finca de Vicente. Allí cuenta con unas instalaciones y un terreno privilegiados para dedicarse a lo que más le gusta: la producción de vino. Vicente Flors vive sonriendo, con esa sonrisa de quien ama lo que hace y hace lo que ama, cosa que consigue reflejar tanto a las visitas que recibe en sus instalaciones como a través de sus vinos.

Viñedo

​La finca de Vicente Flors se sitúa en Les Useres, Castellón. El cultivo de la vid, madre del vino de la Bodega Flors, se lleva a cabo en una tierra predilecta, tanto por las cualidades de sus suelos como por su clima (frío en invierno y caluroso pero suave en verano). La cercanía de Les Useres con el mar es suficiente como para que la brisa llegue hasta las viñas de Vicente Flors y les aporte un ligero matiz mineral que los más expertos serían capaces de apreciar en sus vinos.
Las viñas de la Bodega Flors se reparten en diferentes parcelas que se corresponden con las diversas variedades de uva con las que trabaja en la elaboración de sus vinos. Una extensión de Tempranillo por aquí, una de Monastrell de 70 años de antigüedad que ya cultivaban sus abuelos por allá y otra de Cabernet Sauvignon de reciente plantación por otro lado.

Edificio

Entre un estrecho camino de tierra y el campo de vides se encuentra el edificio de la Bodega Flors, el mismo en el que producían vino su abuelo y el abuelo de su abuelo. Una masía antigua revestida de piedra y con vigas de madera a la vista que guarda la esencia del recuerdo y que forma parte de la historia vinícola de Les Useres. Por dentro, lo moderno y lo vintage conviven en un espacio amplio y fresco. Máquinas para la selección de uvas por un lado y bidones por otro. Cubas de almacenaje por aquí y barricas por allà y, en un pequeño habitáculo, una coqueta exposición de herramientas y máquinas antiguas para la elaboración del vino que bien podría ser patrimonio histórico-cultural de la provincia. El edificio de la Bodega Flors es un encuentro entre la historia vitivinícola de Les Useres y su momento contemporáneo.

Además de esto, el edificio cuenta con una amplia terraza con vistas a las viñas donde se realizan las catas. Un lugar con unas vistas preciosas que maridan perfectamente a sus vinos.

Historia y familia

La historia de la Bodega Flors se remonta a principios de siglo XIX, cinco generaciones atrás, en el seno de una familia humilde y de tradición agrícola. La familia empezó la actividad vitivinícola con uvas propias y para el autoconsumo. Un siglo después de que la familia realizara las primeras producciones, Vicente Martí y Francisca Miguel (abuelos del actual propietario) se trasladaron a Almazora para vender el vino que seguían produciendo en la bodega familiar. La tienda de vinos, llamada “Al Detall”, pasó con el tiempo a manos de Dolores y Marisín Martí, hijas de Vicente y Francisca. Ellas mantuvieron el negocio y la tradición hasta 1980, cuando cerraron tanto la tienda como la bodega. Sin embargo, las viñas nunca quedaron abandonadas, ya que Vicente Flors, hijo de Dolores y actual propietario continuó manteniéndolas. Así, de su mano, se inició la recuperación de la Bodega Flors, que elaboró su primer vino de nuevo en 2007: el vino Clotàs. Actualmente, en la Bodega se puede ver un reflejo de la evolución de los procesos y utensilios para la vinificación gracias a la pequeña exposición de material antiguo que conservan. De explicar la tradición familiar y el progreso de la bodega se encarga el mismo Vicent Flors, con un entusiasmo que contagia.Vicente Flors siguió formándose hasta convertirse en enólogo y se implica en todos los procesos de elaboración del vino, desde el tipo de poda o la carga a dejar, hasta la selección de la uva y la vendimia, pasando por la poda en verde. Las levaduras con las que fermenta el vino son levaduras vegetales de las propias plantas. Además, nunca deja pasar más de 1h entre que recolecta la uva –la cual prefiere de grano pequeño para aprovechar más el hollejo- y el proceso de vinificación. De esta manera, el fruto no se calienta y la fermentación no empieza antes.

Descripción de los vinos

Clotàs Monastrell 2019

Tipología: vino tinto. 750ml, 14%

Variedad: 100% Monastrell
Crianza: 5 meses en barrica de roble francés y americano

Nota de cata:
Color: 12 meses de crianza en barricas de roble francés. No ha sido filtrado por lo que pueden aparecer precipitados
Nariz: En nariz destaca la fruta roja madura y los frutillos del bosque frescos aderezados por hierbas medicinales. Muy limpio, sus intensos aromas a pino y resina lo dotan de gran frescura. Pero tiene también la seriedad del suelo y la chispa de las especias. Nariz muy mediterránea y atractiva, que desvela una madera bien integrada.
Boca: En boca, los taninos marcan el paso con elegancia. Tiene un tacto fluido, gusto muy agradable a cassis que encaja muy bien con su estructura, las especias lo hacen muy sabroso, tiene buena acidez y persistencia.

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Flor de Clotàs 2018

Tipología: vino tinto. 750ml, 13,5%

Variedad: Tempranillo y Garnacha.

Crianza: 6 meses en barrica de roble francés

Nota de cata:
Color: El vino Flor de Clotàs 2018 tiene un color rojo cereza con reflejos granate, ribete rosado y capa media.
Nariz: La fruta roja es muy madura, refrescada por balsámicos de eucalipto y arbustos de monte mediterráneo (tomillo, orégano) y notas minerales oscuras (pizarra). Con aireación asoman notas de tierra mojada con sus hongos, la fruta se convierte en caramelo duro de fresa ácida y asoman pinceladas de complejidad en forma de especias y pimienta negra.
Boca: La entrada en boca es melosa y muy frutal con renovado protagonismo de la fruta roja. Esta suavidad esconde una buena estructura que se va revelando al final del recorrido, negándose a abandonar el paladar. El sabor combina las dulces notas frutales de las cerezas, frambuesas y las fresas silvestres con toques ligeramente amargos de verduras en sazón como la berenjena. Sabores mentolados envuelven a modo de capa, cobrando un protagonismo gradual. Es muy sabroso, amplio y persistente.

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Blanc de Clotàs 2020

Variedad: 80% Macabeo y 20% Tortosí.

Tipología: vino blanco. 750ml, 13%

Crianza: Crianza de seis meses en las mismas barricas de fermentaciónNota de cata:
Color: El vino tiene color amarillo pálido con reflejos dorados, muy limpio y brillante.Nariz: En nariz destacan en primer lugar las notas de pastelería con sus levaduras y el azúcar glass, para después dejar paso a la piedra blanca y la carne de uva de mesa. Con aireación y temperatura se desvelan pinceladas de almíbar y de cera de abeja. Un conjunto aromático serio y elegante en el que se destaca su fina crianza en barrica.Boca: La entrada en boca es amplia, con un tacto sedoso y aterciopelado. El sabor es a limón confitado con chispas ácidas y final lácteo. Con tiempo de oxigenación asoman toques picantes, hierbas aromáticas y unos amargos que le dan largura. Su equilibrada acidez le proporciona nervio y es garantía de una muy buena evolución a futuro.blanc-clotas-2020

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