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La galera: el crustáceo al alza del mediterráneo

¡Buenas mochileros! Estamos en plena temporada de la galera y, además de haber probado el menú especial que ha preparado el chef de la galera Vicent Guimerà de l’Antic Molí, hemos reciclado un post sobre este marisco. Uno de los más sabrosos e históricamente infravalorados que sacamos de nuestras costas. Para ello, hemos acudido a un especialista en pescados y mariscos: Victor Fresquet, quien no solo nos ha transmitido todo lo que él sabe sobre estos crustáceos sino que además, nos ha invitado a visitar una de las lonjas más importantes de la costa mediterránea, la de Sant Carles de la Ràpita.

La galera es un crustáceo mayormente mediterráneo de muy buen sabor. Se trata de un tipo de marisco de carne poco consistente pero de sabor delicado y persistente que queda perfecto casi de cualquier manera. Ya sean fritas, a la brasa, a la plancha, en arroces, fideuàs, fumets o guisos las galeras destacan por su delicioso sabor. Tanto es así que ciudades como Vinaròs, Alcanar, San Carles de la Ràpita, L’Ampolla, Ulldecona o Cambrils realizan las Jornadas Gastronómicas de la galera, en las que podemos disfrutar de este crustáceo en todas sus versiones. Gracias a estas iniciativas, y al creciente conocimiento que hay de esta especie, hace unos años que el uso de la galera en las cocinas de los restaurantes va (por suerte para los amantes del marisco) in crescendo.

Pero ¿qué sabemos de las galeras? ¿Cómo viven? ¿Por qué se llaman así? ¿De qué se alimentan? ¿Cuál es el mejor momento para comerlas? Se trata de unos animales que encontramos principalmente en el litoral mediterráneo, aunque también hay en el Mar Egeo y algunas zonas de la costa de China. Si bien su nombre científico es Squilla Mantis, son más conocidas como galeras y deben su nombre a su modo de vida, ya que habitan en pequeñas cavidades de arena con forma de túneles y galerías.

En cuanto a su consumo, los mejores meses para comerlas son febrero y marzo ya que es cuando se deshacen las galerías y los crustáceos salen al exterior. Además, esto coincide con la época de celo de manera que durante estos meses de frío encontramos machos con más carne y hembras ovadas (más valoradas).

En lo que refiere a alimentación, las galeras se alimentan a base de otros crustáceos o moluscos (gambas, langostinos, mejillones… ¡son de buen paladar!). Para conseguir su comida, las galeras engañan a sus presas (con los dos puntos que tienen en la cola, que parecen ojos). Así despistan a los animales para, rápidamente, atizarles un fortísimo golpe con sus pinzas que los deja K.O.

Por otro lado y, debido a su morfología, las galeras son difíciles de cazar, no solo por su velocidad y la fuerza y agresividad de sus golpes sino porque tienen el caparazón (su coraza) llena de pequeños pinchos (que por desgracia sufrimos los amantes de estos crustáceos cuando los pelamos en la mesa).

Para finalizar, ya que en nuestro anterior post sobre la galera, compartimos con vosotros una receta de Juanjo Roda y unos consejos para pelar galeras sin pincharnos, hoy os damos un truco para diferenciar galeras ovadas y galeras que no lo están. Este consejo es muy útil para elegir las galeras del modo que más nos gusten en la tienda ya que la diferenciación que os proponemos solo se aprecia en crudo, ¡aunque os podemos asegurar que es fiable! Así pues, las galeras ovadas presentan 3 líneas horizontales en la parte de debajo de la cabeza (parte superior del tronco) mientras que las que no llevan huevas no tienen estas 3 líneas. Los círculos rojos señalan las galeras ovadas y sus 3 líneas mientras que el círculo amarillo muestra un ejemplo de galera sin huevas.

 

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